
El que se ve en la imagen fue el principal distribuidor del juego del Chelsea ayer en el Camp Nou. La imagen de Peter Cech lanzado el pumba patadón p’arriba para ver si Drogba cazaba alguna fue la imagen más recurrente del partido. A poco que el Barça presionaba sobre la defensa o la medular inglesa, el recurso era pasársela al guardameta checo. Se antoja un planteamiento poco elaborado por parte de un equipo que presume de ser de los mejores del continente y un técnico con amplia experiencia internacional.
La pregunta que me viene a la mente es: ¿es necesario jugar así para sacar algo positivo de tu visita al estadio azulgrana? Al Manchester United, con más recursos, le funcionó un planteamiento parecido el año pasado. Alex Ferguson se quitó de encima todo complejo para plantearle un dilema táctico a Rijkaard que no pudo resolver, obstinado en el ataque directo que acabó siempre en embestidas estériles contra unos jugadores perfectamente posicionados en el campo.
Ayer con un esquema muy similar Guus Hiddink se fue con el empate a cero en el bolso. Un resultado no bueno pero desde luego mejor que afrontar el partido en Stamford Bridge con una remontada por delante. Puedo imaginarme tanto a Hiddink como a Ferguson departiendo con cualquier aficionado que le recriminase lo que muchos pueden considerar un planteamiento y una actitud ante la eliminatoria lamentable. Hiddink podría replicar: “claro, tú hubieras preferido que practicáramos un fútbol alegre y ofensivo y que el Barça nos metiera cuatro verdad? pues casi prefiero ser un cobarde vivo antes que un valiente muerto”.
Este hipotético argumento queda reforzado porque, sobre todo en los últimos minutos del partido, cada vez que el Chelsea intentaba una tímida estirada de sus líneas, el Barça lo castigaba aprovechando los espacios dejados y las mejores ocasiones locales llegaron en estas circunstancias. Si los equipos que se enfrentan al Barcelona padecen el condicionamiento reflejo de que cada intento de ataque se va a convertir en una respuesta azulgrana letal, será difícil verlos salir de su campo y los partidos se convierten en una suerte de balonmano, nada agradable para la mayoría de aficionados al fútbol.
Es poco discutible que actualmente el Barça es el equipo más en forma y esta temporada los pocos atisbos de vulnerabilidad los ha dado ante equipos que le han planteado una intensa maraña defensiva. Pero, ¿a estas alturas de la Champions un Chelsea debe actuar como un Espanyol o un Betis?
Me gustaría lanzar este debate y en mi opinión un mejor modelo a seguir es el del Valencia en su último partido ante el Barça: al contrario que el Chelsea, no renunció a poner de inicio jugadores técnicos, simplemente éstos tuvieron que trabajar más en la medular, como hizo Silva por ejemplo, y sin embargo los intentos de contragolpe eran más efectivos y menos “cazables” por el Barça porque teniendo en el campo a jugadores ofensivos es más fácil terminar las jugadas y salir bien parado de la intensa presión azulgrana. En definitiva, creo que al Barça se le puede ganar copiando la principal esencia de su juego: acabar con la dicotomía entre jugador técnico y físico y hacer lo necesario para que tus jugadores más vistosos como Eto’o, Iniesta, Xavi o Messi, participen tanto como Toure Yaya en la recuperación del balón.