La cantante canadiense Celine Dion está en estado de shock. Tras el arresto del hombre que intentó atentar contra la líder del partido independentista quebequés, Pauline Marois, y causó la muerte a una persona y heridas de gravedad a otra, las noticias por intentar averiguar más sobre la personalidad del asesino se han sucedido en los medios canadienses. Hasta dar con la foto de la polémica.

En la imagen, una Céline Dion sonriente posa junto a dos hombres en Las Vegas. Habían pagado 2.500 dólares cada uno para conocer a la artista en una cena con fines benéficos. Aprovecharon la oportunidad para inmortalizar el encuentro, pero  la cantante no podía imaginar que uno de esos hombres sería el encargado de sembrar el pánico en su país pocos meses después, y el otro, supuestamente su hermano.

Se trata de Richard Henry Bain, un empresario, cazador y filántropo de 62 años. Con un pasamontañas y al grito de “Los anglos están despertando”, Bain fue detenido tras los atentados en el teatro Metropolis de Montreal el pasado 4 de septiembre. Nadie sospechaba de su aversión a la comunidad francesa. “Hablaba bien en francés, se notaba que no era su lengua materna, pero nunca nos habló en inglés ni dio indicios de tener una frustración relacionada con el lenguaje”, dijo André Ste-Marie, presidente de la Fundación Tremblant, una organización que recauda dinero para los niños pobres de la localidad y con la que Bain colaboraba.

El autor del atentado era bien conocido en la comunidad. En 2009 montó un negocio que ofrecía paseos a caballo y actividades de pesca en La Concepción, a dos horas al norte de Montreal. En un boletín municipal del pasado otoño el municipio incluso agradecía la “generosidad del señor Richard Bain” tras ofrecer sus servicios de manera gratuita a un campamento de lengua francesa de un día, a cambio de un poco de publicidad. Ste-Marie confirmó que Bain, que está siendo sometido a análisis psicológicos, había comprado el paquete de viaje para ver a Céline Dion el pasado mes de enero. “Le costó varios miles de dólares”, aseguró. Le conoció por primera vez el pasado abril, cuando Bain donó una excursión de pesca a fin de que fuera subastada por la fundación. “Nuestras conversaciones eran sobre todo en francés. Era un anglófono que hablaba en francés. Algo forzado, pero no terrible”.

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