Hoy en día los colchones de espuma son encontrados en una gran variedad y dependiendo de la calidad de sus materiales, de sus propiedades, y del proceso de fabricado nos permitirá descubrir si el colchón nos dará un buen resultado o no.

La dureza del colchón de espuma se mide según la densidad de la espuma que lo compone. Por ejemplo un colchón de espuma de poliuretano de densidad 40 kg/m3 será una auténtica piedra, mientras que uno de látex de densidad 65 kg/m3 será suave y amoroso al tacto.

Por ello podemos diferenciar distintos tipos de colchones de espuma:

1) Espuma de poliuretano, compuesta por Poliol Grafo y poliméricos, son mas duraderas y firmes que sus antecesoras.
Se trata de un material sintético, mullido y resistente, que conserva mejor su forma original. Su calidad y dureza están directamente relacionadas con su coste. Para un buen resultado, debe de contar con una densidad mínima de 25 kg por metro cúbico. Tiene como inconveniente que no regula bien la temperatura y que pierden firmeza con el uso.

2) Espumas de última generación, no tienen un nombre definido y cada fabricante las vende con un nombre propio como el Bultex de gama alta de Pikolin o el Airvex de gama alta de Flex. Son mas higiénicas, permiten una mejor transpiración que otros materiales sintéticos y una mayor elasticidad, pero son mucho mas caras y, aunque han mejorado su resistencia al hundimiento, no alcanzan la firmeza de un colchón de muelles.

El proceso de fabricación es distinto al del resto de las espumas y posee mayor flexibilidad, ofreciendo una mayor superficie al apoyo. Resulta una buena opción que quieren descansar sobre un colchón mullido o para quienes les guste dormir mullidas y tienen algo de peso extra.

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