El acné es una es un padecimiento que proviene de distintas causas. Su caracterítica identificatoria es la erupción de la piel localizada en cara, pecho y espalda, debido a la obstrucción del folículo piloso (el sitio de origen de los pelos), acumulación de sebo (grasa que lubrica la piel, producida en el folículo) y proliferación de bacterias. Estas anomalías producen una gran inflamación local.Por otra parte, existe una gran influencias de las hormonas masculinas o andrógenos.
Aunque no existe una terapia perfecta, los tratamientos que pueden aplicarse son variados e incluyen medicamentos orientados a reducir la cantidad de sebo, destruir las bacterias, reducir las lesiones y disminuir los niveles de andrógenos, y también procedimientos quirúrgicos (para lograr la desaparición de las cicatrices residuales en los casos más severos).Tratamiento y medidas generales:

Mas allá de la causa que provoque el acné, la primera norma a tener en cuenta es la de la higiene. Unas buenas medidas de higiene pueden favorecer la disminución del acné.
Evitar el exceso de manipulación de la piel para intentar extraer el barrillo. Cualquier presión que hagas a su alrededor provoca la rotura del folículo sebáceo, que está lleno de microorganismos, y disemina la infección por la zona. Y esta infección provoca pústulas que normalmente dejan cicatrices permanentes.

Limpiar dos veces al día la piel de la cara y la espalda o la zona afectada. Lo más indicado es el agua y el jabón (preferiblemente “syndet” o pan dermatológico antiseborreico) y secarse completamente después de haber aclarado la zona.

Reducir la ingestión de determinados alimentos, especialmente los que tienden a provocar reacciones cutáneas en personas jóvenes. Entre estos alimentos están las fresas y el chocolate, pero no está demostrado que los hábitos alimentarios sean responsables directos de las lesiones acneicas.

Prescindir sistemáticamente de los productos cosméticos que no hayan sido formulados con la indicación específica “indicado para pieles acneicas o seborreicas”. Y es que determinados componentes grasos son capaces de favorecer la aparición de barrillo.

Reducir, por norma, el uso de cosméticos “normales”.Las personas que tienen acné, y sobre todo si son jóvenes, tienen que asumir esta realidad, y saber esperar el tiempo necesario para apreciar la mejora.

La complejidad del proceso acneico y el papel decisivo que tienen los cambios hormonales durante la pubertad, hacen que todos los tratamientos -desde los más sencillos hasta los más agresivos- que prescribe el dermatólogo sólo permitAn detectar mejoras importantes después de muchos meses de curas.
Las personas que tienen acné, y sobre todo si son jóvenes, tienen que asumir esta realidad, y saber esperar el tiempo necesario para apreciar la mejora. A lo mejor no es un consuelo, pero relaja comprobar que todos tus amigos, en un determinado momento, pasarán por la experiencia con más o menos intensidad.

A veces, cuando se inicia un tratamiento, en vez de mejorar, se empeora temporalmente. Esta situación provoca las ganas de dejarlo estar, pero éste es el gran error: hay que tener constancia y no perder la fe en el tratamiento.

Una exposición prolongada durante horas o repetida en días sucesivos tiene el peligro de que la superficie de la piel engorde por el hecho de acumular queratinas, y que éstas bloqueen los folículos sebáceos y agraven el proceso del acné.

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