El crecimiento de las compañías de bajo coste ha posibilitado la llegada los viajes en avión a un público más amplio. Con anterioridad los vuelos de avión eran sólo para un sector privilegiado mientras que en la actualidad se encuentra al alcance de prácticamente todos los públicos. Aún así las compañías tradicionales ante esta nueva situación del mercado, han desarrollado nuevas estrategias y a la hora de planificar un vuelo resulta conveniente tenerlas en cuenta.

Por lo general, la única ventaja de los vuelos low-cost, en comparación a los tradicionales resulta ser el valor, aunque no siempre. Lo cierto es que encontraremos otra serie de factores que pueden ser importantes para nuestro viaje, en los cuales las compañías baratas dejan de ser ventajosas.

Conexiones

Salvo algunas excepciones, las aerolíneas de bajo coste no operan vuelos en conexión. El primer inconveniente es la necesidad de recoger el equipaje y volverlo a facturar, pasando de nuevo todos los procedimientos de seguridad. En aeropuertos especialmente estrictos, como los ingleses, todo este proceso puede llegar a requerir unas 3 horas, con lo que tenemos que dejar un margen de tiempo muy amplio.

Además si una demora en nuestro primer vuelo provoca la pérdida de un segundo, la compañía no se responsabilizará de ello. Consideran que son vuelos distintos y es nuestra responsabilidad estar allí a tiempo.

En contrapunto, cuando se compra un billete entre dos puntos con una compañía tradicional, aunque haya escala el ticket nos garantiza el transporte hasta el destino final.

Equipaje

Las compañías de bajo coste obligan generalmente a pagar por equipaje facturado y realizan controles cada vez más estrictos sobre las dimensiones y peso del equipaje de mano. Las compañías tradicionales también tienen límites en clase turista, pero no cobran por la primera pieza de equipaje facturado (en algunos casos ni siquiera por una segunda si nos mantenemos dentro del límite). Los límites de peso son mayores, y además casi siempre se hace la vista gorda si la maleta pesa un par de kilos de más o si el equipaje de mano es algo más voluminoso de la cuenta.

 

Servicios al pasajero

Si realizamos un largo trayecto con aerolíneas de bajo coste, normalmente necesitaremos comer o beber en algún momento dado. Los precios de un botellín de agua a bordo pueden ser escandaloso y comer en los aeropuertos no es precisamente barato, por lo general.

En viajes nocturnos, se agradece que en ciertas aerolíneas preparen una almohada y una manta en cada asiento. O que en general, la tripulación este dispuesta a estregarnos amablemente un vaso de agua (algunas como Lufthansa ofrecen vino y cerveza gratuitos durante todo el trayecto). Son detalles pequeños pero que hacen más cómodo el viaje. Probablemente no merezcan pagar el doble de precio, pero cuando la diferencia es pequeña, hay que tenerlo en cuenta.

En caso de cancelaciones o retardos. Las aerolíneas ‘low cost’ ofrecen las mínimas compensaciones establecidas por ley. Si algún pasajero requiere cobertura adicional normalmente tendrá que adquirir un seguro extra.

Destinos

Las aerolíneas baratas alcanzan cada vez más lugares, pero para llegar a ciertos sitios las compañías tradicionales siguen siendo la mejor opción.

Además muchas compañías de bajo coste no operan desde los aeropuertos principales, sino desde aeródromos secundarios que están bastante lejos de las grandes ciudades. También es cierto que en algunas ciudades las líneas de bajo coste operan en aeropuertos antiguos que aunque suelen ser pequeños e incómodos están más cerca de las respectivas ciudades que los aeropuertos nuevos usados por las grandes aerolíneas, y por tanto estos desplazamientos son más cortos y baratos.

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