gordon-brown

Ayer, 21 de febrero, fue presentado un nuevo libro que un periodista describió como el lado oscuro del primer ministro británico Gordon Brown: Un personaje enojado constantemente e inclinado a abusar verbalmente de sus subordinados hasta tal punto que el secretario del gabinete tuvo que intervenir.

La visión que se desprende de la lectura de “The End of the Party” (El fin de la fiesta) escrito por periodista del diario The Observer Andrew Rawnsley, es negada por Brown y sus lugartenientes quienes, aunque aceptan que el primer ministro se enfada, afirman que no es un pendenciero.

El libro de Rawnsley y su contenido, cuyos extractos fueron publicados en un extra de ocho páginas del The Observer, dominó los medios informativos dominicales. Describe el enfado que tuvo Brown cuando un periodista descubrió similitudes entre su discurso en una reunión del Partido Laborista en 2007 y los discursos de Al Gore y Bill Clinton.

En otro episodio, el libro describe cómo Brown sacó a una secretaria de su silla por escribir a máquina con lentitud excesiva. Sostiene luego que eran tan frecuentes los ataques de ira que una silla cercana estaba llena de marcas de las “puñaladas” que le propinaba con un bolígrafo en esos momentos de completa indignación.

“Rabia, desesperación e indecisión. Dentro del Número 10 de Gordon Brown”, titula The Observer la serie, en referencia a la residencial oficial de Brown, del No. 10 de Downing Street. The Independent publica el domingo una entrevista con Brown que resume la opinión del primer ministro en torno al libro: “¡Mentiras!”

En una entrevista otorgada al Independent, Brown se mostró particularmente molesto ante los rumores de que los extractos publicados relatarían que golpeó a miembros de su personal. No fue así, aunque contienen referencias a presuntos incidentes en los que el primer ministro agarró a un ayudante por las solapas o que zarandeó a uno de sus asesores.
“Simplemente es una mentira decir que en mi vida he golpeado a alguien”, dijo Brown al diario.

El primer ministro “se enfada, pero principalmente consigo mismo”, declaró Mandelson a la BBC.

Etiquetas: ,