
El pulsómetro de todos los azulgranas durante el último encuentro de esta Champions leyó el mismo pálpito. En Stamford Bridge, ante el Chelsea, el Barça necesitaba un gol. Que el desenlace fuera diferente al de la anterior semifinal, la del 2008, fue gracias a un golazo de Andrés Iniesta, y a esa caprichosa estadística que eleva a los catalanes como el conjunto más goleador del año.
Un guión similar fue el que se escribió un año antes, con el Manchester United como rival de esas semifinales. La ausencia de goles condenó al Barça, muy superior a los red devils, pero nada efectivo. Un solitario tanto de Paul Scholes permitió al Manchester viajar a Moscú y alzar al cielo su preciado título. Un año después, en Roma, se vuelven a ver las caras. Pero la escaleta ha cambiado, ya que ahora los de Pep Guardiola no le temen a la portería: la destrozan.
El Barça no fue el único en aquella eliminatoria que tuvo problemas con el gol. El encuentro de ida en el Camp Nou será eternamente recordado por ese penalti errado por Cristiano Ronaldo en los primeros minutos del encuentro. El billete a la final de Moscú se firmó gracias a un error, el de Zambrotta, que cedió como si de una asistencia se tratara a Paul Scholes en la frontal del área, y éste no perdonó.
Ambos equipos han mejorado mucho sus prestaciones desde la campaña anterior. Eso sí, veo al Barcelona con un nivel por encima del Manchester, ha crecido mucho más como equipo y ha dejado mucho más claro su estilo sobre el terreno de juego. La de Roma será una final equilibrada: ambos poseen a los mejores jugadores del mundo, tienen gol, crean soluciones y saben muy bien a lo que juegan.
En SaG | Un rácano Manchester sentencia al Barça
Foto | UEFA.com