Visto el ‘gran’ rendimiento de Julien Faubert en los algo más de tres meses que lleva en el Real Madrid, dudo bastante que el club blanco haga efectiva, a final de temporada, la opción de compra de la que dispone, que asciende hasta los seis millones de euros. Ya su contratación levantó escepticismo. Llegó el último día del mercado de invierno y con el cartel de desconocido bajo el brazo. Lo único que se podía esperar de él, de quien aseguran que está en baja forma y con algunos quilitos de más, era que diese la sorpresa agradable en el equipo de Juande. Los que esperaban esto, siguen esperando.
Al francés, que por no jugar no jugaba ni su anterior club y por el que está cedido, el West Ham, apenas se le ha visto recorrerse el flanco derecho madridista. Su polivalencia por la diestra ha sido sustituida por la apatía y la desgana que le ha dejado en más de una ocasión en la grada y con la que no ha conseguido convencer a nadie. Buena muestra de su involucración queda reflejada en el vídeo de arriba, en unas imágenes que capturó Cuatro y en las que se observan cómo el desconocimiento por la camiseta que defiende tanto el galo como Drenthe es bastante grande. Faubert, al que le quedan un par de jornadas como blanco, casi se duerme en el banquillo de El Madrigal. Claro está que los blancos no es que enamoren con su juego, pero el respeto debe primar ante todo. Y a Faubert, por si no lo he dicho aún, le queda enorme la elástica merengue.
En NdF | El fichaje de Faubert, ¿alguien lo entiende?