El otro día estuve navegando por la world wide web y me encontré con un listado de errores que, en teoría, todas las mujeres hemos cometido, o cometeremos, antes de los 30. Creo que este tope de edad es ampliable, incluso, pero como punto de partida, es válido.

Entre estos errores, comunes para todas, estaban varios que nos hacen perder el equilibro arrebatador de nuestra belleza, por eso quiero preguntaros por vuestros errores. Yo creo que hago casi pleno, así que paso a detallarlos.

El primero, llevar tacones imposibles al trabajo. El típico día de subibón total, de cita posterior, de hoy me siento alta… y claro, si sólo estás sentada, vale… pero como vayas al trabajo en transporte público… estás muerta antes de llegar. Y después, pues ni te cuento. Te pasarás los siguientes días con zapato plano, plano, plano…

El segundo, este sí que no lo he hecho, pero tengo amigas que sí. Coger la cuchilla de afeitar para el vello de la cara. Ahora todas decimos que no, pero en algún momento de la adolescencia alguien llegó a clase con una sombra extraña… pues si hay que hacerlo, cuanto antes. Así después podremos poner remedio.

El tercero, elegir un peinado que no nos favorece. Aquí incluso seguimos cayendo. Un mal consejo con las tijeras, y los siguientes meses te los pasarás odiando las peluquerías. Lo bueno, que el pelo crece. Lo mejor, que aprendemos y no pisaremos más esa peluquería.

El cuarto error, innovar con la ropa… este error creo que suele ser a todas las edades. En algún momento nos da por crear combinaciones imposibles, y solemos probar en sitios donde nadie nos conoce… lo malo es que como nadie nos diga el resultado… Creo que todas sabemos lo que es ver una foto que no deberíamos de años atrás… ay… las modas y nuestro cuerpo…

El quinto, uno de los más comunes: gastarnos lo que no tenemos en cosmética. Venga, abrir el armario y decidme qué crema comprásteis sólo por su nombre pero en verdad, nada de nada. O en maquillajes, que si un rimel, que si un esmalte, que si estos polvos, ay la brocha que leí… y llegas a casa… y ese día, pero el segundo y el tercer (cuando la emoción ya no está), recapitas y lo arrinconas todo. La esperanza de usarlos alguna vez es inversamente proporcional al lugar donde los guardas y a los ceros que los acompañan.

El sexto, suele pasar ahora que llegará el buen tiempo. Dietas que no están reguladas, y que nos pueden hacer engordar y engordar sin orden. Revistas con malos consejos, una amiga a la que le fue bien, una famosa de la que nos fiamos…

Seis errores que nos alejan de nuestro poder arrebatador pero que solemos cometer. Sí, nadie es perfecto. ¿Te atreves a compartir tus errores?

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