
Vale que Samuel Eto’o es un follonero, que siempre tiene algo más que decir y que en más de una ocasión se muerde la lengua hasta sangrar para que la patada que presumiblemente el Barça le quiere dar no sea tan drástica. Vale que esta bomba de relojería en un vestuario como el azulgrana puede explotar en cuaquier momento, cuando las cosas no vengan tan rodadas como en la temporada que acaba de finalizar. Vale que Pep Guardiola quiera prevenir antes que curar, y que en el mercado existan otros delanteros tan o más depredadores que Eto’o para sustituirlo. Pero, ¿es Ibrahimovic ese hombre?
Mucho lo dudo. Y no por cuestiones futbolísticas, sino porque si Eto’o es una bomba para el vestuario, el delantero sueco del Inter es toda una arma de destrucción masiva. Como bien apuntaba mi compañero Juan Baeza hace un par de días, las cifras del camerunés no tienen lugar para la duda. Tampoco las de Zlatan, aunque no obstante el comportamiento, el temperamento y la actitud del sueco dentro y fuera del campo deja mucho que desear.
Acepto a regañadientes la famosa carta de presentación de la que se hacen eco todos los medios a la hora de hablar de la posibilidad de que Ibrahimovic aterrice en Barcelona: 25 goles en el Calcio, son muchos más goles en la Liga. Pero presumo que si el vigente campeón de Liga, Copa y Champions quiere deshacerse de los servicios de Eto’o por su temperamento, hay otros muchos nombres mejores que el del ariete interista para negociar un cambio de cromos. Todo esto, sin entender todavía por qué el club azulgrana quiere prescindir de un jugador con los números de Eto’o, por mucha lengua larga que tenga…
Foto | Cronodeporte