El Gobierno francés está preparando el fin de la ayuda de 1.000 euros para los que compran un coche nuevo poco contaminante a cambio de enviar otro de más de diez años al desguace, que se detendrá de forma “progresiva” para minimizar el impacto sobre el mercado. El anuncio lo ha realizado el ministro de Industria, Christian Estrosi, aunque no ha precisado en qué plazo podría desaparecer. “En primer lugar quiero estar seguro de que los fabricantes no se limitan a gestionar las existencias” gracias al dispositivo gubernamental puesto en marca en diciembre, sino que éste sirve para estimular la actividad en las factorías, que era uno de los objetivos iniciales, ha argumentado.