Se veía venir. Ya ha aparecido el primer precandidato a la presidencia del Real Madrid con el mismo discurso bajo el brazo que hizo presidente a Florentino Pérez. La gran diferencia es que el “ser superior” dio nombre y apellidos de su galáctico mientras que el joven Eduardo García hace algo todavía más perverso: invitar a la imaginación de los socios merengues a adivinar a qué crack tiene atado.
Lo más lamentable es que esto no será una excepción. A buen seguro saldrán Onievas y Florentinos con el mismo plan de futuro para el Real Madrid. Todos dirán que tienen a uno de los mejores jugadores del mundo fichados. Será fácil saber quien miente, basta con darse cuenta que no suelta nombres. La cantera es la cara b, el otro lado de la moneda al que ningún socio hace ascos. Por un lado galácticos y por el otro cantera, cada cual gusta más.
En esta patética partida de ajedrez que está a punto de comenzar yo tengo unas cuantas cosas muy claras. Por más que lo deseen algunos Calderón no se presentará, Florentino Pérez será presidente sin casi esfuerzo y los demás títeres nada más que buscan un poco de abrigo bajo el paraguas del Real Madrid.
Lo mezquino de todo esto es la manera tan sumamente mema que tienen todos de manipular a los socios merengues. No me creo que nadie que vaya a salir a los focos madridistas tenga un plan distinto al que tuvo en su día Florentino Pérez. Variarán las caras y los trajes de corbata, pero las ideas serán las mismas. Pongo en tela de juicio que alguien venga con un proyecto deportivo serio, que crezca con el actual modelo y con un plantilla realmente joven, ganadora e ilusionante. Quien más y quien menos prometerán lo mismo: un gálactico que los convierta presidente. Romper un vestuario unido con las niñatadas de un Cristiano Ronaldo o cualquier otro futbolista caprichoso sería tirar por tierra todo el buen trabajo que ha hecho ganar dos Ligas consecutivas.