
No es algo que me extrañe, máxime viniendo de Quique González, un músico que nunca se ha plegado a las maniobras sucias de las compañías discográficas por las que ha pasado. Su ruptura con Dro Atlantic-Warner Music es un hecho pues ha pedido, como los futbolistas, la carta de libertad.
Quique González acababa de grabar en Nashville su séptimo álbum de estudio, relevo del difícil pero aclamado Avería y redención #7, con el que ha triunfado no discográficamente pero sí llenando en casi todas las fechas de su larguísima gira.
La causa de la ruptura es evidente. ¿Qué músico está dispuesto a ceder el 5% de los beneficios brutos de sus conciertos a cambio de nada? El maldito parné ha provocado la espantada del cantante de la multinacional y parece que vuelve a la independencia.
Ahora, Quique González se encuentra en el mismo lugar en que estaba a finales de 2002, cuando en pleno lanzamiento y campaña de promoción de Pájaros mojados abandonó Universal por la puerta de atrás dejando morir un disco plenamente reivindicable.
Entonces Quique tras difundir a través de su web el crítico comunicado Peleando a la contra, creó su propio sello, Varsovia!!!, y lanzó Kamikazes enamorados, uno de mis álbumes favoritos. El madrileño volvería en 2005 para editar La noche americana, uno de sus álbumes más crudos y roqueros, fichando al año siguiente por Dro con quien editó el directo casi desenchufado Ajuste de cuentas. Esperemos que tenga suerte en esta nueva aventura.
Vía | El Músico Digital
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Vídeo | YouTube
Fotografía | Avería y redención
http://averiayredencion.wordpress.com/