stallmanEl padre del “free software” creó el sistema GNU que derivaría en GNU-Linux.  Su prédica contra Microsoft y Apple,  lo llevó a Córdoba y Buenos Aires, Argentina. El pensamiento del revolucionario digital.

“O sea que usted es una especie de Bill Gates que no quiso hacerse rico con sus programas. Entonces ¿de qué vive?”, fué la pregunta de la periodista española buscando descifrar de una vez por todas al tipo barbudo que la producción le ha puesto enfrente.

Richard Stallman no la mira, clava sus ojos traslúcidos en la cámara y contesta que se gana el pan dando charlas por todo el mundo. No dirá allí -nos enteraremos después- que no tiene casa, que vaga por el mundo siguiendo una extenuante agenda de conferencias. Que no se queda en hoteles, sólo en casas de familia. Que vive solo, que tiene una novia en Italia. Y que es un obsesivo de su propio discurso.

El mismo Stallman, uno de los nombres con más referencias en Google y el que protagoniza cientos de videos en YouTube como la citada entrevista de la periodista española, estuvo esta semana en Córdoba y después en Buenos Aires, siempre con el objetivo de exorcizar usuarios de, según él, los demonios del “software privativo”. Léase Windows, léase Apple.

En Argentina se consigue
“Argentina tiene una ventaja con respecto a muchos países del resto del mundo: ¡Hay mucha gente que no ha aprendido a usar Windows! -dice en un encuentro de una hora con algunos periodistas y varios bloggers-fans, en el Centro Cultural España Córdoba-. Y es el mismo trabajo enseñar software libre que Windows, que es software malicioso. Ustedes no deben desperdiciar este recurso”.

-¿Por dónde debe empezar a enseñarse las bondades del software libre?
-Por la escuela. Las computadoras en los colegios deben ser entregadas sin Windows y no sólo para economizar… Ése es un beneficio secundario. Enseñar un programa privativo es sembrar la dependencia en la sociedad, porque el software privativo es un sistema colonial digital, en manos de una empresa.

-¿Por qué sostiene que es ridículo que los programas no se puedan copiar libremente?
-Otra obra de uso práctico como los programas son las recetas de cocina, por ejemplo. Cualquiera puede compartir recetas, modificarlas y volver a enseñarlas. Imaginate si el Estado, por intercambiar recetas, te llama pirata y te manda a cárcel. Imaginate el enojo que habría… Con el mismo enojo ya lancé el movimiento de software libre en 1983.

Un poco de historia: Stallman entonces era un promisorio programador del MIT (Massachusetts Institute of Technology), Estados Unidos. Atildadito, lucía el pelo corto y la tez rala. Allí ejecutaba y leía código de UNIX, el sistema operativo que reinaba en la prehistoria de la computación personal.

Él, como muchos de sus compañeros, estaban acostumbrados a crear programas y pasárselos para ir mejorándolos o adaptándolos. Pero de a poco, con el crecimiento del negocio, muchos de estos sistemas fueron adquiriendo licencias que resguardaban los derechos de autor. Desde entonces, ya no sólo era dificultoso leer el código de los programas e intervenir en ellos sino que pasó a ser ilegal.

Una de las características salientes del protagonista de esta historia es que puso en acción sus ideas. Lo dicho: como no se podía meter manos a los programas que fueron haciendo valer sus licencias… él invento uno. Un sistema operativo basado en UNIX, pero cuya licencia dejaba en claro que era libre: cualquiera podía modificarlo, siempre y cuando la resultante también fuera de uso libre.

Para bautizarlo se valió de un chiste que -por alguna razón- a los geeks y fanáticos de la informática les causa mucha gracia: usó un acrónimo recursivo. Es decir, lo nombró GNU, GNU is Not Unix (GNU no es Unix). Con los años, y con el aporte de Linus Torvalds que creó el kernel (corazón) del Sistema Operativo, esta creación colectiva se convertiría en la mayor amenaza del todopoderoso Windows: GNU-Linux.

Esta semana se supo la noticia que le dieron tres años de prisión a un chino que modificó Windows y lo dispuso gratis para bajar. ¿Se pone más espesa la guerra contra los hackers?
-Cambiar y redistribuir programas debería ser el derecho de cualquier usuario. Si lo que ha hecho esta persona no es malo, debe ser legal. Si cambió Windows eliminando funciones malévolas impuestas por Microsoft, entonces esta persona es casi un héroe. Pero él debería haber compartido software libre.

Porque Windows, aún modificado, sigue siendo malo, ya que tiene funcionalidades para vigilar, restringir y atacar a los mismos usuarios que lo instalan.

Por su prédica, el físico que se dedicó a la programación es siempre atacado y señalado por la corporación como un defensor de la piratería. “Cuándo me preguntan qué opino sobre la piratería yo respondo… ¡Está muy mal atacar barcos!”, ríe con ganas.

-Usted dijo que las discográficas deberían desaparecer…
-Yo no les digo discográficas. Les digo fábricas de música, y la música que sale de allí suena como salida de una fábrica. Ellos con sus leyes privativas han atacado nuestra libertad. Su castigo debe ser ¡su eliminación! No es malo que exista una empresa que venda discos. Lo malo es que ellas pidan leyes que prohíban compartir. Merecen dejar de existir…

-¿Qué opina de Spotify, el servicio de música on line que hace furor en el primer mundo?
-Con Spotify sólo puedes escuchar la música; ni guardarla ni modificarla; eso es una esposa digital. También te expone a un programa privativo. Es injusto. Además, proporciona muy poco dinero a los músicos y más a las empresas enemigas (discográficas). También impone identificarse, otro mal. Todos los males siempre van juntos y no por casualidad.

Viva el papel
-¿También cree en el voto electrónico con soporte de software libre?
-La votación por computadora no es de confiar. Es un camino al fraude. Hay que votar en papel. No hay ninguna manera de controlar la votación, aun con soft libre.

-Volviendo al tema de la brecha digital argentina…
-No estoy de acuerdo con el término brecha digital -interrumpe. N. de la R: es común que Stallman corte a los periodistas con un sonoro: “No escucho si no me habla lento”, al borde del enojo. Su castellano robótico es casi perfecto, pero acusa una sordera que obliga a repetir varias veces la requisitoria.

También exige del interlocutor precisión ingenieril para componer las consultas; si no, su respuesta invariable será: “Ésa pregunta es muy vaga, no sé responder preguntas vagas”…

-¿Por qué no está de acuerdo con el término brecha digital?
-La idea de la brecha digital presupone que la cuestión es tener o no tener PC. No estoy de acuerdo, porque tener acceso a las computadoras no es bueno si el software te priva de la libertad. Llevar a más gente a usar Windows o Mac no es un avance social.

En definitiva, si los programas que ofrecen las pc son estos… ¡es mejor no usarlas!

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