
Fue esplendido, placer para los ojos, fue magnífico, sensacional… El Barça de Guardiola ya había alcanzado el hedonismo más verdadero, pero enseñar sus artes en el territorio del máximo enemigo, hacerle media docena al Madrid y bailarle de forma histórica deja bien claro que, pase lo que pase el miércoles en la Champions, estamos ante un equipo que dejará por siempre su sello en la historia del fútbol.
El Barça tiene un enorme equipo y bajo mi punto de vista cuatro cracks inigualables en el mundo. Daniel en el lateral derecho es único, como Xavi no hay ningún mediocentro creativo, Iniesta entre líneas es incomparable y Messi arriba o en las bandas resulta demoledor… La exhibición del argentino junto a la de Xavi e Iniesta, que hicieron del Santiago Bernabéu un patio de recreo donde parecía que jugaban los de octavo contra los de quinto, fue sencillamente suprema. El resultado, que ya de por sí es escandaloso, pudo ser mucho mayor si el Barça en vez de intentar continuamente rizar el rizo hubiera buscado ser más contundente.
No se trata ahora de entrar a valorar lo que le pasó o no al Madrid, la realidad deja bien claro que los merengues están varios pasos por detrás del Barça y que cuando han tenido que enfrentar a un equipo, en teoría, de su caché, han salido claramente golpeados: Juventus, Liverpool y ahora Barça han sacado las vergüenzas de los de Juande Ramos, que en su plantilla carecen de la genialidad de los cuatro puntales anteriormente nombrados en el Barça.
El Barcelona goleó al Madrid y ni siquiera hizo falta que el Pichichi Eto’o mojara, lo que da buena prueba de las alternativas que tiene este equipo arriba. El triunfo de Guardiola no es que el Barça sea virtualmente campeón de Liga, esté en la final de Copa y a un paso de la final de Champions. No, para mí, el triunfo de Guardiola es que ha logrado el común y absoluto reconocimiento del fútbol español y mundial, pese a que muchos veíamos una temeridad que se le entregara a un principiante un equipo de primera línea.
Guardiola se ha cargado todos los tópicos, nos ha demostrado que la experiencia no siempre es condición sine qua non para llegar al éxito, ha demostrado también que con la excelencia se puede ser invencible e incluso que un mediocentro como Xavi le puede robar la cartera a una roca como Diarra y dar un pase de gol a Messi…
Hace unas semanas leía una entrevista en Don Balón a Manel Estiarte, relaciones públicas blaugrana y amigo de Pep. Decía el inolvidable capitán de Waterpolo de la selección nacional, que no veía a Guardiola mucho tiempo en el Barça, porque su intensidad en el trabajo es bestial, lo que no da lugar a que se prolongue en exceso. Creo que Estiarte puede llevar razón, Guardiola ha logrado un equipo alucinante, casi perfecto en todas las facetas y eso se consigue con mucha intensidad, con mucha, mucha intensidad en el trabajo. Sí, la intensidad de Guardiola y sus conceptos es absoluta y encantadora, por eso, dure lo que dure, disfrutaremos, todos disfrutaremos independientemente de cuál sea el escudo que haga latir nuestro corazón.
En NdF | Fila 18, Fondo Norte: Y llovió un río