Da la sensación que después de seis meses en los que el Sevilla de Manolo Jiménez ha estado arriba manteniendo una encomiable regularidad salpicada, no obstante, por derrotas dolorosas y un juego que no terminaba de convencer a un sector de su afición, ha encontrado su punto ideal, el dibujo necesario para que el equipo funcione y guste, para que haga un juego verdaderamente vistoso, primoroso por momentos, un juego que vuelva a conectar a la grada con el césped, como ocurrió anoche ante el Real Valladolid.

Mucha culpa de todo ello tiene el definitivo asentamiento de N’dri Romaric. A este exquisito zurdo le ha costado arrancar, vino con sobrepeso y una vez que se fueron los kilos le faltaba la forma, porque su trabajo se había centrado en exceso en perder peso y no en coger ritmo de competición. Jiménez sin embargo nunca lo escondió, de hecho ha jugado los 28 partidos del campeonato, sólo cinco entrando desde el banquillo. Poco a poco el marfileño ha ido ganando galones en la medular nervionense y en los dos últimos meses sus virtudes están contagiando al resto del equipo. Anoche hizo su partido más redondo, todas sus acciones estaban cargadas de sentido, su zurda entendió como nadie los tiempos del choque y si bien Kanouté se llevó la gloria con su hat trick y su recital de pegada, él fue el verdadero motor del Sevilla en el mejor partido de los andaluces en lo que va de temporada.

Romaric es pausado pero sus envíos largos con su precisa siniestra rompen las defensas contra los pucelanos dio un recital en este sentido. Cada día tiene más confianza, comienza a usar la diestra, que es su único punto negro, porque la esconde demasiado y tiene que usarla más para convertirse en uno de los mejores mediocentros de Europa. Pero su dominio dentro del campo es embaucador. En Le Mans marcaba el ritmo, era el auténtico líder y en Nervión repite la historia. Su exhibición anoche, con asistencia en el primer tanto a Kanouté, incluida, fue verdaderamente excepcional. Fue el amo del cuero, el señor del partido.

En los últimos partidos Jiménez lo ha acolchado a la izquierda, dándole completa libertad para moverse hacia dentro y en esa posición parece encontrarse comodísimo. Lo vimos en la primera parte ante el Málaga y también anoche, aunque si se coloca en el centro con Renato su presencia en el juego sigue siendo la misma. Tiene confianza y ahora intenta mucha de las cosas que antes se guardaba para sí… Ha recibido críticas debido a su intermitencia en el primer tramo de campaña, pero a estas alturas ya nadie puede dudar de que su fichaje fue un auténtico acierto, porque se trata de un futbolista con una visión del fútbol realmente privilegiada y una zurda portentosa. Contra el Valladolid dio una lección de control y dominio y ni siquiera los tres golazos de Kanouté pudieron eclipsar su actuación.

Hablando ya del Sevilla, cabe destacar que el equipo de Manolo Jiménez, está cada vez más asentado en la Champions, que anoche confirmó todas las buenas sensaciones que transmitió una semana antes en Málaga y que muy mal, algo que no se espera tal y como está haciendo las cosas, tendría que hacer las cosas para quedarse fuera de los cuatro primeros. Parece evidente que sin partidos entre semana y con la mayoría de los efectivos disponibles, el equipo de Manolo Jiménez se vuelve en un conjunto muy complicado de batir.