Si es que ya os lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo. ¡Hay que prescindir del jpg mientras procesamos nuestras fotografías!
La gran mayoría de vosotros trabajaréis con otros formatos y el jpg lo reservaréis para el resultado final, ya sea subir la foto a flickr, mandarla por correo, etc. Bien hecho.
Pues para aquellas personas que todavía no lo sepan (no pasa nada, no hace mucho la mayoría de nosotros tampoco lo sabíamos), os explicaremos que el formato jpg es un formato de imagen basado en la compresión por pérdida. Esto significa que la imagen es el resultado de haber desechado parte de la información de la fotografía. Es por esta razón que los archivos jpg suelen ser ligeritos en peso y los más apropiados para mostrar imágenes por la red.
Lo que quizás algunos más de vosotros no sepáis es que cuando abrimos un jpg con nuestro programa de edición favorito y luego lo guardamos, ya estamos perdiendo calidad en la fotografía. La acción de guardar supone que se le aplique la compresión a la fotografía (y en consecuencia, que se descarte parte de la información que contiene). Aunque no hayamos hecho nada a la fotografía, es decir, tan solo abrir y guardar, ya estamos perdiendo calidad en nuestro archivo.
Y si no lo crees, mira el vídeo que está sobre estas líneas. Se trata de un montaje donde cada fotograma es la misma foto abierta y guardada por un programa de edición hasta la friolera de 600 veces. Es simplemente una curiosidad con la que se demuestra que la simple acción de abrir y guardar supone perder información.
Recuerda, jpg solo al final del proceso, ¡nunca durante!
Vía | Abadía Digital